Como quiero dedicarme a hablar de cine, qué mejor manera para empezar que escribir sobre lo que me de la gana. Por mi cabeza circulan estilos, épocas, actores, directores... y mira por dónde se me aparece este autor que fue capaz, nada menos, de Hacer 100 películas en Hollywood sin perder un centavo.
Roger Corman (1926) se especializó, por así decirlo, en poner imágenes a la obra de E. A. Poe. Fue pionero en la utilización de efectos especiales, una forma de aplicar la magia que abriría las puertas a otros títulos para la mítica productora Hammer como El hombre con rayos X en los ojos (1963), aquella metáfora sobre la adicción con un Jeckyll & Hyde encarnado magistralmente por Ray Milland.
En El cuervo (1963, también) contó con el trabajo de actores clásicos del género fantástico: Vincent Price, Peter Lorre y Boris Karloff. Aparece un jovencísimo Jack Nicholson, con quien contaría para otras películas, El terror (1963. En este año completaría cinco largometrajes, amigos) y La tienda de los horrores (1960). Dado que utilizaba escenas de unos rodajes para pasarlas a otros títulos, es posible que algunas de estas colaboraciones de Nicholson fueran obtenidas en el set de montaje...
Cuando vimos La Comunidad del anillo (2001), de Jackson, asistimos a una secuencia en la que los dos magos luchan en una torre, haciendo gala de sus posibilidades sobrenaturales. Esta escena es un claro homenaje al mismo enfrentamiento que mantienen Price y Karloff en El cuervo; con efectos especiales más económicos y antiguos, pero unas interpretaciones memorables: una de las claves del buen funcionamiento de las pelis de Corman.
Más títulos
La caída de la Casa Usher (1960), El ataque de los cangrejos gigantes (1957), La bestia de un millón de ojos (1955), El péndulo de la muerte (1961), La máscara de la muerte roja (1964), El entierro prematuro (1962), Mamá sangrienta (1970)...
Con todas estas películas consiguió darle prestigio a la serie B. Es decir, hacer del bajo presupuesto virtud, y establecer con ello una serie de reglas estéticas que han influido en directores como Tim Burton, John Carpenter, Wes Craven o el ya mencionado Peter Jackson.
Cine de palomitas, que unas veces veces adquiere profundidad y otras llega a la autoparodia. Siempre entretenido y origen de muchos guiones que hoy se escriben en torno al misterio, la fantasía y el terror.


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