Así, por ejemplo, toda la casta deportiva que deambula por las alturas de la élite supone un magnífico recordatorio de lo insalubres, feos, calvos y gordos que somos. Además de pobres, claro: la respuesta más clásica hacia alguien que se dedique a criticar a los futbolistas suele ser aquella de están forrados, lo que tienes es envidia. De esto, Nike se hace eco, y planta en toda la red de Metro el siguiente anuncio:
Cuyo mensaje implícito es:
Además de hacernos sentir mal, algo que salta a la vista, aparece también la división entre ÉL y el resto ("marca la diferencia"). Es decir, para Nike no todos los seres humanos somos iguales. Y así quieren vernos, separados (y comprando). ¿Acaso no temieron siempre los gobernantes la unión de las personas? En la misma línea, Mc Donald´s nos contaba:
Lo cual, para condenar aquello de compartir con el prójimo, podría ser también:
Así es: nada mejor que ser un egoísta que marca la diferencia, aunque nos atiborremos a grasas saturadas. Pero algo nos falta para integrarnos en la masa... Tenemos fútbol, comida rápida.... ¿Qué tal un préstamo? Por supuesto, la venta de deuda debe ir empaquetada como lo contrario de lo que en realidad es. O sea, deben mentir descaradamente. Así, por ejemplo, mientras nos dicen:
La traducción es:
Pero si de verdad queremos posicionarnos en la sociedad de hoy, aún con la crisis, los desfalcos, los robos, las estafas y las extorsiones, lo que necesitamos es una hipoteca. Nótese que no hablo de un piso: eso es lo de menos. Total, si nos lo embargan vamos a tener que seguir pagando... De ahí que lo verdaderamente importante sea la adqusición de una deuda perpetua con el banco. ¿Deuda, he dicho? Para los publicistas, no parece ser así:
Es decir:
Es por todo ello que la publicidad, tan maravillosa, sobre todo la que viene de los bancos, ejerce una función necesaria en nuestra vida. Sin los anuncios andaríamos perdidos, y no hemos de olvidar que muchos de ellos logran una categoría artística de primer orden. Desde aquí un abrazo para todos los publicitarios del mundo, o lo que viene a ser:









4 comentarios:
Pues, hablando de publicidad, ¿qué me dices del último anuncio de ColaCao? Ahora han "traducido" la canción para que nosotros, pobres españoles, ignorantes del idioma de Shakespeare, podamos incorporar el mensaje en nuestra psique y así compartir la alegría y felicidad sin límite que nos transmiten los rizos rubioangelicales de David Bisbal y un bote de polvitos marrones que si te los comes a cucharadas, te da la tos. En su primera versión un coro de vocecillas ingenuas e infantiles coreaban las delicias de este producto sin par, cuando en realidad nos susurraban al oído muy suave, subliminalmente:
If you wanna be happy
For the rest of your life
Never make a pretty woman your wife.
So from my personal point of view.
Get an ugly girl to marry you.
Esto no acaba aquí: Jimmy Soul no sólo animaba a los hombres a casarse con una fea, sino que daba por sentado que las feas sabemos cocinar, mientras que las guapas hacen sentir inferior a su marido.
No sé si reconforta o aterroriza pensar que las feas tenemos un lugar en este mundo de guapos; prefiero apagar la tele, dejar de pensar y toser el colacao hasta la muerte.
Según como lo dices, más bien reconforta... Si están animando a los pibes a trincar un fea, pues mejor para las feas que quieran ser trincadas.
Amos, digo yo...
A ver, a ver, al margen del ingenio de la entrada (que lo tiene), creo que el asunto es un pelín exagerado, y no lo digo con mala intención.
Me explico: yo pienso bastante como tú, es decir, que detrás de las grandes marcas (y no tan grandes) hay una gula lucrativa sin miramientos, y generalmente no les importa engañar, mentir, distorsionar la realidad (llamémoslo como queramos) para conseguir sus niveles de venta y cuotas de mercado estimadas. Actimel es una basura que desregulariza tu sistema y te hace dependiente a la larga; esto lo sabe el anunciante y se la sopla, es más, promueve el consumo por niños. Sí, aberrante.
Pero creo que esta mala fe por todos conocida o al menos intuida está en las altas esferas. Los ejemplos que has puesto (los de los bancos son quizá los más acertados, eso sí) son pequeñas piezas publicitarias que han sido probablemente aprobadas por directores de marketing zoquetes incapaces de comprender esas dimensiones de maldad. Es decir, en el ejemplo de McDonalds no creo que haya una insana intención de hundir nuestros valores o hacernos sentir mal o convertirnos en personas codiciosas, más bien pienso que se trata de un pequeño juego creativo que pretende impactar un poco y ser más o menos gracioso (que te lo parezca o no es otra cosa). Sí, es McDonalds. Sí, es mierda a la parrilla. Sí, seguro que sus valores son más que cuestionables. Pero sinceramente creo que hay que entender quién maneja los hilos y quién se dedica a sacar a la luz pequeños anuncios de este calibre.
No sé, igual me equivoco, pero creo conocer más o menos a fondo esta profesión y no conozco a ningún director de marketing que pudiese hacer la siguiente reflexión: "si graciosamente digo que ser egoísta está bien, esto será bien percibido por la sociedad, lo que les hará más egoístas, compartirán menos, y así cada uno tendrá que comprarse su propio helado, lo que implica un aumento de ventas, y además les hará sentirse mal consigo mismos, lo que aumentará el consumo porque consumir provoca felicidad, y eso será también otro aumento de ventas, dobleyeah!".
Me cuesta verlo así. Otra cosa es lo que se cueza más arriba, donde se toman decisiones millonarias. Ahí sí se sabe que las intenciones son terroríficas. Y lo que no se sabe...
Mira, el tinlgado está montado como todos sabemos. Y la utilización de la publicidad como método para hacer sentir inferior a la gente que la perciba, viene por lo menos desde Egipto y sus monumentos megalíticos. Es algo que decía Nietzsche en su tratado de estética.
¿Que un director creativo seguramente no haya leído nada de Nietzsche? Pues sí, pero eso no quita para que esté planteado así desde la base. La publicidad, en su fondo, parte de aquí.
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