Van transcurriendo las noticias como una gota malaya que acaba calando hasta los huesos. Primero nos enteramos de que un 60% de las familias no puede llegar a fin de mes. Que un 23% está por debajo del umbral de la pobreza y que el índice de miseria se ha incrementado nada menos que un 200% en cuatro años.
Luego vino que un 43% de jóvenes está en el paro, mientras que el resto es capaz de aceptar trabajos de becario a 1€/ hora y que además se muestran contentos con ello, situación que invita a ir estableciendo aquel régimen de esclavitud soñado por la élite con el beneplácito sonriente del esclavo.
Y hoy nos cuentan que, por primera vez en la historia del consumo, está bajando la venta de alimentos, aunque se haya incrementado la del pollo frente a la ternera y la gente pille las verduras y hortalizas por unidades. Dos zanahorias y un apio, soy testigo presencial.
Este avance de la pobreza, que entre otras cosas propicia la limitación de una comida al día, como empieza a ocurrir en algunos hogares, todavía no es percibido en su justa medida por aquellos que aún se pueden permitir pagar un café cada mañana en el bar de la esquina.
La clase media ya no tiene apartamento en la playa. Ni tiempo para educar a sus hijos. Los recortes, esos tan cacareados en los mass- media, han ido cumpliendo su función poco a poco, como la carcoma: uno va notando pequeños agujeros en los muebles hasta que, un mal día, la casa entera se desploma.
Hoy la clase media cumple las características de aquellos obreros de los 90 y décadas anteriores. A saber: incertidumbre laboral, exceso de horas, salarios irrisorios, falta de tiempo libre, energías al límite... Mientras, el avance de la miseria se ha ido estableciendo entre los sectores más cercanos a la antigua clase obrera, que aunque fuera obrera, podía comer tres veces al día y pagarse unas vacaciones para la familia en agosto.
El caso es que esta profundización en la pobreza y la miseria se ha ido asumiendo como algo natural. Trabajar por las tardes o dejar el tabaco porque no se llega a fin de mes empiezan a parecer cosas normales. Pero, ¿cómo hubiéramos reaccionado en el 89 si alguien nos dijera: "he dejado de fumar porque no me da el dinero"? El problema es que el Fortuna está muy caro, por supuesto...
Y en esto, precisamente, consiste uno de los fundamentos de la destrucción de la clase media y el hundimiento en la miseria de la obrera. En un poder adquisitivo cada vez más debilitado. En que un café por las mañanas se convierta en un lujo, y el tabaco en un gasto inasumible. En que debamos plantearnos si ir al cine con el coche va a dejarnos tiesos para el resto del fin de semana. En pasar horas frente al televisor viendo películas descargadas porque es gratuito. Y en otras miles de cosas que, si nos damos cuenta, en realidad no hacen sino reflejar una pobreza ya establecida gracias a un robo de gota a gota, casi imperceptible, pero implacable.
Ahora la gran mayoría somos obreros, y otros muchos, miserables. Y queda un pequeño porcentaje que cada vez tiene más. De ahí que, aunque la venta de vehículos se haya desplomado, la de los Porsches, Lamborghini y otros coches de lujo vaya aumentando cada mes. Ya no importa si lo hacen para lavar o ensuciar dinero, porque el esclavo sonríe al verlos pasar. Por eso se cuidó el sistema de mantenerlo alejado de Miguel Ángel y Kant: al no conocer belleza ni inteligencia, la basura le resulta hermosa.

8 comentarios:
Felicidades por esta entrada, por describir tan bien la realidad que pocos aún aciertan a ver.
Por cierto, que hoy he visto en la tele un mitin electoral de uno de los dos partidos mayoritarios: La plaza de toros llena y detrás del politico jóvenes sentados aplaudiendo.
Me he sentido entre avergonzado e indignado. Tenemos lo que nos merecemos. Los políticos y los grandes poderes económicos nos estan condenando a la miseria y en este país le seguimos riendo las gracias y acudiendo a mítines a escuchar como se preocupan y trabajan por nosotros (El tema de los jóvenes en el mitin es punto y aparte sabiendo la precariedad de nuestro futuro).
Quizás necesitemos que nos aprieten un poco más mediante recortes o impuestos para despertar de golpe y reaccionar.
Saludos.
Bravo!!!!!!!! echava de menos este tono acido y sarcastico...
Gracias a amb@s... ;-)
Brillante!
Estupenda entrada!! Pocas veces se dice tanto en tan poco. Bestial la manera de ir al grano, en tu relato no existe la paja. Graciñas
Bueno... No tengo palabras, amig@s del ciberespacio. Me alegra que conectéis con mi manera de ver las cosas...
Y el clásico de Mike Olfield, se sale. no me digáis... ;-)
Me alegra ver que hay más gente que percibe la realidad como yo, el desastre como yo, la miseria como yo.
Una chica cuarentañera, que ya me acuño así si la edad de jubilación está en los 67 y por lo que entonces tendría derecho al carnet joven y también a que el alquiler de mi piso me desgrabara en la declaración de la renta.
La miseria es, como dices, parte de los que nos creíamos clase media. Ya no es que no coja el coche para el cine, que no lo tengo, sino que no voy al cine directamente.
Cuando llegado el sueldo, pago mi piso, mi agua, mi luz, mi teléfono, pago la letra de mi préstamo personal que me dieron para arreglarme un problema de salud que no está reflejado en la seguridad social, pago mi bono transporte y el seguro de la casa, cuento con qué me las apañaré para comer el resto del mes.
Con la excusa de que no dejan fumar en los bares, distraigo al personal para decir que ya casi mejor me tomo el café en el trabajo y me bajo a la calle a fumar.
Además, alguien va a por mi en mi trabajo, pero no puedo recurrir a la justicia porque implica pagar a un abogado, me queda confiar en un Comité de empresa desastroso vendido a la propia empresa y que no está dispuesto a luchar por las injusticias que se están cometiendo en mi lugar de trabajo, no sólo conmigo.
Me queda mi fuerza, cuidar mis pensamientos para controlar la situación, cuidar mis afectos, disfrutar de los paseos como el mejor ocio que me queda como una metáfora para seguir caminando y no caer.
Y además, hoy domingo, 15 de mayo, me uniré a todos los que perciben la miseria como se hace en la entrada de este blog.
Uno de los males de la globalzación y la unión monetaria del Euro para combatir los ataques especulativos financieros ha sido marcar una gran brecha entre las rentas altas- con mejores cartas para jugar en este poker mundial- y las rentas bajas. La desaparición de las clases medias nos muestra claramente la decadencia de la socialdemocracia. El Neoliberalismo y su defensa del individuo y sus libertades- obviamente privilegia a los que más poder tienen para fomentar el egoismo individual- y la desregulación de los mercados entre otros factores han instaurado el deterioro de las condiciones económicas de los ciudadanos y condenado a la miseria y la hambruna a millones de personas de los paises menos favorecidos.
GRAN ENTRADA ÁLVARO.
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