Todo el mundo quiere salir, pero nadie puede. La permanencia en aquel espacio está conduciendo a sus habitantes hacia la más primitiva supervivencia; el tercermundismo, que lo hemos visto en otros durante tantas décadas de falsa bonanza a crédito.
El panorama es tan absurdo y caótico que los mensajes lanzados no tienen sentido alguno. No podemos escapar: quietos, no sabemos por qué, nadie lo dice, pero los chinos le compran la luz a Portugal y las agencias de extorsión rebajan las calificaciones de regiones enteras. En algunos casos aparece el hambre, que convierte a la persona en un cuerpo desnudo, incapaz de pensar o sentir.
Un cordero escapado de la cocina, quizá un oso amenazante, sirvan de alimento durante un tiempo ¿Pero por qué estamos así? ¿Por qué nadie se atreve a salir de éste salón de inmundicia y enfermedad? Grecia dibujó un movimiento, quiso preguntar a su gente y el presidente fue exterminado. La deuda. No puedes escapar de ella, ni aún pagándola. Los intereses cambian.
Billones de dólares para los bancos. Son la custodia, la oficina donde Joseph K. trabajaba y fue arrestado por un Poder. Debemos aprender a hacer fuego y buscar agua potable. Destruir las paredes, gastar la ropa hasta los girones, guardar la calma y esperar el momento, después del naufragio.
Recordar la situación anterior. Cómo estábamos situados antes del atraco, dónde se tomaban las decisiones, qué lugar ocupaba cada cual. Quizá en ese momento la condena del euro desaparezca y los bancos centrales dejen de influir en nuestras vidas. Y no bajar la guardia frente a nuevas prisiones: Buñuel nos lo avisó.

2 comentarios:
Y qué es lo que dijo Buñuel, o dónde lo dijo?
En el entrecomillado está la clave, y tal...
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