Cada día van apareciendo en diversas fuentes avisos de personas que se han leído la letra pequeña de este golpe de muerte que los bancos centrales acaban de asestar a nuestro Estado de Derecho. Llamado reforma laboral, también contrarreforma, atraco o asalto, representa en cualquier caso la primera pica en Flandes de esa misión en la que la élite financiera se emplea obsesivamente: el apropiamiento ilícito de las naciones y todos sus recursos, incluidos los trabajadores, a través de las leyes.
Como ya explicamos en la saga Los cuatro pasos del FMI para la condena económica, algunas medidas son denominadas "detonadores" por los propios señores de la troika, esto es, la aceptación de un paquete de obligaciones, que a su vez llevan a otras, a cambio de un préstamo, o una no- intervención. Así, casi la totalidad de los últimos atracos tienen su origen en el Pacto del Euro, que ya tradujimos en su día. Breve resumen de las futuras tropelías que nos esperan:
- Posibilidad de obligar a hacer horas extras a los contratados a tiempo parcial
- El empresario podrá despedir con 20 días a quien se oponga a ser trasladado
- Faltar al trabajo JUSTIFICADAMENTE entre 9 y 20 días por enfermedad en 2 meses, motivo de despido
- El despido improcedente se generaliza a 33 días por año
- La reforma laboral abre la vía a una avalancha de despidos en las grandes empresas
- Iberia podría perder hasta 8.000 empleos por la nueva reforma
- Despido totalmente libre y gratis el primer año
- Se facilitan los EREs en el sector público
- Los empresarios podrán modificar el sueldo, los horarios y los turnos
Y suma y sigue... Veremos hasta dónde llega todo esto. Sólo una noticia más, por aquello de contrastar:
- La CAM se funde los 3.000 millones del FROB y pide otros 10.400 al BCE
Pues eso.
1 comentarios:
Siento decirlo, pero la esclavitud hace mucho que está legislada. Cualquier contrato de trabajo se basa en la idea de que una de las partes (el contratante) es el propietario del empleo (y por tanto del pan que come, ergo la propia vida/existencia) del empleado.
Esto sólo dejará de ser así cuando el empleado y el empresario estén en pié de igualdad, pero esto no gusta a ninguna de las partes, al empleado porque sus ingresos dependerían directamente de la producción de la empresa y no tendría un sueldo fijo e infalseable (cosa discutible) y al empresario porque sería la lógica y no su capricho el que determinaría su sueldo.
Siento que mis palabras son débiles y mi idea es vaga, quizás demasiado feliz para el que le viene de sopetón, pero la guerra que se vive entre patronal y sindicatos, empresarios y trabajadores no tiene razón de ser, y estaré encantado de debatirla convenientemente con quien se preste a hacerlo de forma constructiva.
Publicar un comentario en la entrada